Mientras ahorras agua, para otros es gratis

Agua desigualdad en México

Ilustración por @ledieguex

La próxima vez que te cobren de más en tu recibo bimestral o te corten el servicio por falta de pago recuerda que existen poderosos grupos a los que prácticamente se les regala el agua.

 

Una de las grandes polémicas que existen en torno al agua es el condicionamiento de su uso y lo desigual del derecho al acceso de esta.

Se suele desplazar la responsabilidad del desperdicio de agua a los consumidores domésticos, la gente común, los que (con suerte) consumimos alrededor de 100 litros diarios para nuestras actividades domésticas (preparar alimentos, limpieza personal, etc).

La realidad es que el consumo doméstico es responsable de un porcentaje muy pequeño del total.

A nivel mundial, se calcula que la agricultura consume el 70% del volumen de agua, la industria cerca del 20% y el 10% para uso municipal o doméstico.

 En  México el 77% le corresponde al uso agrícola, el 14% al abastecimiento público (hogares e industria conectada a la red de distribución) y 9% a la industria autoabastecida.

Esto no nos exenta de hacer un uso adecuado del agua, al final todo cuenta. Además, hay caso en donde podemos vivir en edificios que comparten un mismo depósito, por lo que si la desperdiciamos indirectamente estamos afectando a alguien más.

Sin embargo, el asunto es más complejo que eso y la raíz del problema está más alejada de las personas de a píe de lo que pensamos.

Hace unas semanas se emitió un reportaje de Enrique Hernández en la revista Forbes donde se da cuenta de un magno adeudo del orden de más de $2,300 millones de pesos por parte de diferentes concesionarios a la CONAGUA, la autoridad encargada de administrar el sector hídrico nacional.

La noticia no generó mayor revuelo. A pesar de que en cuantía no es una cantidad nada despreciable, representando aproximadamente el 10% del presupuesto anual de la CONAGUA.

Es claro que este tipo de noticias no suelen ser relevantes en la discusión pública, algo sumamente criticable en un contexto de contingencia sanitaria y de cambio climático a nivel global.

En la nota se especifica que “después de llevar a cabo una búsqueda minuciosa y exhaustiva en los sistemas y archivos a cargo de la Coordinación General de Recaudación y Fiscalización se desprende, que fueron localizados créditos fiscales (adeudos) susceptibles de cobro del 1 de enero de 2015 a mayo de 2020”.

Lamentablemente, ese tipo de información tan delicada supone que no se puedan revelar los nombres de los deudores.

Sin embargo, no es difícil establecer hipótesis de quienes se trata: los grandes concentradores de agua en el país, elites que gozan de beneficios que el resto de la población no.    

Si bien permanecen anónimos, la nota señala como se distribuyen geográficamente los adeudos a nivel de cuenca (la unidad administrativa principal del agua).

  • En la cuenca del Río Bravo (un rio compartido con Estados Unidos) el adeudo es de 707 millones de pesos;
  • en la Cuenca Golfo Centro la deuda es de 207 millones de pesos;
  • en la cuenca Lerma Santiago Pacífico es de 164 millones de pesos;
  • en las Cuencas Centrales del Norte de 75 millones de pesos y
  • en la Península de Baja California es de 42 millones, solo por mencionar algunas de las más importantes.
En el caso de esta última cuenca, a mediados del año pasado salió a la luz que élites políticas y empresariales (entre las que se mencionan Coca-Cola, Samsung, Hyundai, el Grupo Caliente, e incluso el Aeropuerto) de la ciudad de Tijuana habían estado disfrutando del favor de los gobiernos panistas estatales y municipales, al no pagar el servicio de abastecimiento de agua, a lo cual se le conoció como “aguachicoleo”.

Este proceso, que de forma amplia podría definirse como el aprovechamiento ilegal o irregular del agua.

Es posible entre otras cosas por una falta de capacidad operativa de la CONAGUA en lo que respecta a la vigilancia y monitoreo de las concesiones otorgadas.

En otras palabras, a la CONAGUA no le alcanza el personal ni el presupuesto para ir a verificar que efectivamente se esté extrayendo el volumen de agua permitido, lo cual es aprovechado por distintos usuarios.

La problemática es tan grande que incluso no hay homogeneidad en la información de la CONAGUA y los Organismos de Cuenca, ya que para el periodo de entre 2012 y 2018 la primera contabilizó 2,280 tomas clandestinas, mientras que los segundos registraron un total de 1,560.

Estos son solo ejemplos de las fallas y las carencias en la administración del agua en el país donde pareciera que el ciudadano tiene la solución de la falta de agua en sus manos cuando hay grandes consumidores que la obtienen prácticamente gratis.

Es urgente que como sociedad nos informemos de este tipo de problemas que nos afecta de distintas maneras.

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Juanalberto Meza Villegas


La información, opinión y análisis contenidos en esta publicación son responsabilidad de los autores, salvo error de apreciación de su parte.
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