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Política y cine

El reguetonero que quería ser feminista…

La música muchas veces es el espejo de la sociedad.

Así como el rock, la música disco y otros estilos de música definieron épocas, probablemente el reguetón defina esta era.

El reguetón es la música de la liberación sexual. Desde sus inicios ha tenido detractores que lo califican como música “basura” principalmente por sus letras repetitivas, sosas y misóginas.

Sin embargo y a pesar de las criticas, a lo largo del tiempo logró posicionarse como el género latino más famoso del mundo, logrando colarse en las listas de popularidad anglosajonas, lo cual le ha dado más popularidad.

Toda Latinoamérica abrazó con fuerza a este género, lo hizo propio y luego lo compartió con el mundo. Muchos podrían decir que el reguetón describe a la perfección de manera general lo que somos como latinoamericanos: alegres, con mucho ritmo y…misóginos.

Quien acuse que un género musical causa machismo y la violencia hacia la mujer está en un error.

Ningún género musical “inventó” la misoginia; el reguetón vino a expresar mucho de lo que las mujeres viven en lo público y lo privado. Queriendo o no, este género también empujó a que se le diera notoriedad en el debate público a la violencia que siempre ha sido ejercida contra las mujeres. El reguetón no pretendía hacer eso, pero lo hizo.

¿Por qué? Porque el reguetón popularizó música que comúnmente contiene letras misóginas.

Poco a poco muchas mujeres dentro de la misma industria han trabajado para cambiar el discurso misógino con el que el reggaetón se desarrolló.

Mon Laferte, Guaynaa – Plata Ta Tá

Sin embargo, hoy quiero escribir de Bad Bunny, uno de los exponentes más importantes del trap y reguetón a nivel mundial, y últimamente uno de los más controvertidos por lanzar constantemente mensajes políticos.

Recientemente el artista lanzó un mensaje político en su presentación en “The Tonigth Show with Jimmy Fallon” condenando el asesinato de “Alexa” una mujer transgénero en su natal Puerto Rico. Acto que provocó la simpatía de la comunidad LGBT tanto en Puerto Rico como en otras partes de Latinoamérica.

Bad Bunny en su presentación con Jimmy Fallon

Pero por otro lado, el artista no tiene problema en crear música y videos que repiten patrones de masculinidad tóxica: coches de lujo, sexo, drogas y cosificación de las mujeres, conceptos -malamente- asociados al poder y la virilidad de los hombres. Más aún, el artista no tuvo problema en presentarse en la última entrega de los Pornhub Awards, evento realizado por el sitio web con el mismo nombre que premia “lo mejor” de la industria porno. Cabe mencionar que a Pornhub se la ha acusado de contener material de violaciones y abusos de menores.

En el último video de Bad Bunny, publicado el 27 de marzo de este año y titulado “Yo perreo sola”,el artista aparece “draggeado” (vestido de mujer) y con letreros neón con la leyenda “Ni una menos”. Frase emblemática del movimiento feminista.

Por un lado Benito -nombre real del artista- exige a los hombres con su nueva canción respetar la autonomía de las mujeres de expresarse con el baile e intenta que las mujeres adopten su canción como símbolo de empoderamiento y control de su cuerpo.

Sin embargo, él es el primero en no respetar lo que profesa su propia canción…

Benito no rompe con ningún estereotipo del papel de la mujer dentro del reguetón, es más, refuerza los estereotipos a través de su interpretación de lo que es la mujer en este género; la reduce a la sexualizacion de una “playmate perreando”.

Además, el video invisibiliza a “Nesi”, la rapera puertorriqueña que canta los coros, la cual no aparece en el video, o en los créditos.

El que un hombre utilice y comparta el letrero de “Ni una menos” no lo hace feminista. No es la utilería la que importa, sino las acciones concretas que visibilizan a la mujer y cambian el rol tradicional que ella tiene en el género.

Algunas mujeres han optado por tomar al reguetón como una herramienta de empoderamiento de su cuerpo. Esta necesidad seguro fue vista por Bad Bunny -quien seguramente sí tiene las buenas intenciones de protestar por causas sociales-. No obstante, él mismo tiene que dejar las contradicciones y asumir una postura sólida, cualquiera que esta sea, sino lo único que logra es parecer un oportunista que se cuelga de los feminicidios para adquirir más popularidad.

Texto escrito por Blanca Romero.

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