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Fotografía ¿cinematográfica?

Tomar fotografías es algo que todos hacemos, no hace tanto que los teléfonos celulares ya incluyen una o varias cámaras con las que podemos capturar nuestros momentos favoritos de todos los días.

Y si lo pensamos más a detalle, tampoco hace mucho tiempo que Joseph Nicéphore Niepce capturó lo que para muchos es la primera fotografía de la historia en 1826 (hace 193 años). 200 años en la historia de la humanidad es un periodo corto, y se reduce aún más si tomamos en cuenta que los inventos para la filmación y proyección de imágenes en movimiento se patentaron entre los años de 1889 y 1895 (hace 124 años).

A veces resulta confuso escuchar a algunas personas hablar sobre la fotografía en las películas. Es decir, ¿qué no una fotografía es fija?, y además, ¿cómo saber si la fotografía es buena o mala?, ésta gente solo está tratando de parecer interesante, ¿verdad?.

Sí y no.

Como toda expresión artística, hay elementos a señalar cuando se está tratando de analizar una obra: intencionalidad y uso de simbolismos entre otros. Para evitar desviarnos demasiado, cabe mencionar que en Ojo artístico hemos tocado el tema del análisis anteriormente.

Existen claras diferencias entre las fotografías que tomamos en las fiestas con nuestros amigos y las fotografías que se exhiben en exposiciones, además de las herramientas usadas para tomarlas. Si bien se pueden tomar fotografías artísticas con celulares y fotos de cumpleaños con cámaras profesionales, la diferencia radica, como en toda obra de arte, en su intención. Hablemos un poco sobre composición.

En términos simples, la composición es el orden que tienen los objetos que conforman una imagen, y por lo tanto, este orden dota a los elementos de “peso y significado”. Por ejemplo, una fotografía con un objeto muy cerca de la cámara (en primer plano) tiende a observarse más grande, por lo tanto tiene mayor importancia, un “peso mayor”, a menos que el enfoque de la cámara se encuentre en otro punto de la imágen. Simple, ¿no?.

Cuando escuchamos la palabra “cinematografía”, nuestra mente nos lleva a una sala oscura, y una gran pantalla con una proyección, sin embargo, para fines prácticos, definamos el concepto. La palabra se compone de dos raíces griegas: kínēma– movimiento y gráphein– imagen, dibujo. Por deducción, los hermanos Lumière registraron la patente de su máquina de filmación como un aparato que sirve para capturar imágenes en movimiento. Si combinamos entonces la idea de fotografía fija con la de cinematografía, entonces la única diferencia entre ambas es el hecho de que una se mueve.

¿Demasiada explicación para algo tan simple?, Tal vez.

Lo interesante de la fotografía cinematográfica es el hecho de que un simple cambio en la posición de la cámara, puede cambiar el significado de una escena en cuestión de segundos, cosa que en fotografía fija no ocurre. Una ligera variación en la iluminación de la escena puede marcar la diferencia entre un momento feliz y uno triste; entre el amor y una ruptura, entre la vida y la muerte.

El lenguaje que se utiliza en el cine es de los más complejos por su propia naturaleza audiovisual, y el uso de la fotografía cinematográfica, o cinefotografía, es uno de los procesos más meticulosos que existen a nivel producción debido a la cantidad de elementos que se deben tomar en cuenta para lograr una narrativa convincente.

(suspiro…) ¿Narrativa?

Continuará…

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