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Política y transparencia

La salud del Presidente

Por la mañana de este día el presidente Andrés Manuel exhibió una solicitud de información sobre su estado de salud físico y mental, esto abre tres posibles discusiones: La primera gira alrededor de una idea no tan reciente, si la salud de nuestras autoridades electas es también un asunto público o no.

Han sido propuesta de Meade y Anaya aplicar exámenes toxicológicos y psicológicos a funcionarios, incluso en el Senado la bancada del PAN estuvo promoviendo la idea de una reforma a la Ley que incluyera como requisito para ser presidente encontrarse en condiciones para hacerlo. Esto, aunque parezca disparate para algunos en realidad debería preocuparnos de manera general y no sólo con el presidente.

Jonathan Davidson analizó el comportamiento de los primeros ministros británicos y concluyó que 75% de ellos tuvo afectaciones mentales y algunos de esos trastornos incluso afectaron el ejercicio de sus funciones. Entre estas psicopatologías se encontró depresión severa, bipolaridad, ansiedad, adicciones de alcoholismo y el síndrome de Hybris o mejor conocido como “delirios de grandeza” es decir cuando estos mandatarios sienten que únicamente deben responderle a la historia misma o a Dios.

Si bien para algunos los opositores a la 4T el presidente parece que toma algunas decisiones con alguna clase de desvarío mental, lo cierto es que esto no puede ser probado, como tampoco se pudo comprobar el alcoholismo de Calderón ya que su derecho a la privacidad resguarda esa información.

La pregunta es ¿deberíamos evaluar el estado físico y emocional de nuestros representantes? La segunda discusión es sobre un viejo fantasma en el sistema político mexicano, la suplencia del ejecutivo federal, ningún político esta exento de hacerse más viejo, adquirir una enfermedad delicada o incluso un accidente, en los últimos dos casos sirvan de ejemplo el actual gobernador de Puebla, Miguel Barbosa y sus antecesores los Moreno Valle.

Sin embargo, al tratarse del Presidente de la República la postura solía ser muy conservadora, ya que las suplencias vía vicepresidente como en Estados Unidos se prestaron para que los grupos adquirieran el poder vía magnicidios. Ahora existe una regla en Art. 84 de nuestra Constitución en el que se establece que si su ausencia es dentro de los primeros dos años se convocará a nuevas elecciones. Si es en los últimos 4 años será designado por el Congreso de la Unión, que en este caso se encuentra dominado por MORENA.

La pregunta es ¿Conviene pensar en un esquema vicepresidencial que de más certeza política y económica? ¿Ola opción recién ejecutada en Puebla que generó mayor gasto e incertidumbre?

La tercera discusión no menos importante, es que el presidente aprovechó la exhibición de esta solicitud de información para golpear políticamente al INAI haciendo mención del presupuesto anual que se destina al mismo, un instituto que si bien es mejorable ha permitido tener acceso a información delicada que sustento a investigaciones tan relevante para combatir la corrupción como lo fue la de la estafa maestra. Una vez más al igual que con el CONEVAL, la Comisión Reguladora de Energía, el INE e incluso el Poder Judicial, el presidente aprovecha su altísima aprobación para demeritar a las instituciones que pueden hacerle contrapeso en su mandato.

*Texto escrito por Ramsés Alejo, Politólogo que cree que discutir sobre la salud mental en lo público no debería ser una moda. Ni un tabú preguntarnos por el estado de nuestros representantes.

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